Cómo soltar la culpa: qué te está pidiendo y cómo dejar de cargarla

La culpa viaja al pasado, pero trae una invitación para el presente: aprender, reparar y nutrir lo que quedó pendiente. Cómo trabajarla con comunicación no violenta.

Por Ada Martínez · 20 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

Hay culpas que se cargan durante años. Las revisas una y otra vez: lo que hiciste, lo que no viste, lo que podrías haber hecho distinto. Y por más vueltas que les das, no se van.

En uno de los círculos de escucha dedicamos la sesión completa a la culpa. Te comparto lo que fuimos descubriendo, por si te sirve para mirar la tuya.

La culpa viaja al pasado

Lo primero que hace la culpa es llevarte al pasado. "A ver, vamos a revisar qué fue lo que pasó." Y está bien revisarlo. El problema es cuando te quedas a vivir ahí.

En un círculo, una mamá contaba que había dado todo por sus hijos: trabajar, que estuvieran limpios, que no les faltara comida. Y años después sentía que algo había faltado. Atención, otro tipo de comunicación. Esa culpa la tenía yendo de un lado al otro.

Le pregunté lo mismo que te pregunto a ti: si la culpa te está llevando al pasado, ¿qué te está pidiendo para el presente?

Hiciste lo mejor que podías con lo que tenías

La comunicación no violenta tiene una premisa que a mí me alivió mucho: todos estamos haciendo lo mejor que podemos, en cada momento, con los recursos, conocimientos y capacidades que tenemos en ese momento.

No es una excusa. Es mirar con honestidad. En ese momento no tenías la información que tienes hoy, ni la conciencia, ni el apoyo. Aceptarlo abre la puerta a otra cosa.

La culpa también trae una invitación: aprender, reparar y vivir con más responsabilidad en el presente, mientras no te deje anclada al pasado.

Tres invitaciones que trae la culpa

Cuando miramos la culpa con calma, casi siempre aparecen tres cosas:

  • Un duelo. Por lo que no viste, por lo que no hiciste, por lo que no salió como esperabas. El duelo no es solo cuando alguien muere; también se termina un trabajo, una relación, o algo no pasa como querías.
  • Un aprendizaje. ¿Qué sí puedo hacer ahora, con lo que hoy sé?
  • Una reparación. Hacia ti misma o hacia el vínculo, si es posible. A veces la reparación empieza por aceptar que hiciste lo mejor que pudiste.

¿De qué necesidad te habla tu culpa?

Te propongo un ejercicio. Piensa en la culpa más grande que estás cargando. Y pregúntale de qué necesidad te habla. ¿Qué necesidad quedó pendiente? Puede ser coherencia, integridad, cuidado, empatía, claridad, paz.

Si no tienes claro el camino, empieza por la primera. A lo mejor es claridad: informarte, consultar a alguien que sepa, revisar opciones. A lo mejor es apoyo, porque cuando le pasan cosas difíciles a quienes queremos, muchas veces nos olvidamos de atendernos a nosotras mismas. También necesitas que alguien te escuche.

Cuando encuentras la necesidad que tu culpa te está invitando a nutrir, ya tienes la mitad del camino. Lo que queda es recorrerlo, acompañada y con apoyo.

Cuando la culpa tiene dos voces

A veces hay una parte que dice "estuvo bien, te cuidaste", y otra que dice "espérame, podrías haberlo hecho distinto". En un círculo, una participante sentía culpa por cómo había reaccionado para defenderse de una agresión en la calle.

Marshall Rosenberg habla del uso protector de la fuerza: si usas la fuerza para protegerte, y no para castigar, está bien usada. El ejemplo clásico es el niño que va a cruzar la calle; no te pones a preguntarle qué siente, lo detienes. Lo importante después es no castigar, sino explicar.

Esa culpa no le estaba hablando tanto de ese momento como de su vida en general: "quiero traer más conciencia antes de actuar". Cuando lo vio, pudo decirle a su culpa algo así como: gracias por hacerme consciente de esto, ya no es necesario que te siga cargando.

Pregúntate: ¿qué haría tu culpa más maravillosa?

Rosenberg proponía preguntarle a la gente que amas: "¿qué puedo hacer para que tu vida sea más maravillosa?". Yo le hago esa pregunta a todo, también a la culpa. Suena extraño, pero cuando la culpa te trae aprendizaje, reparación y más vida, deja de ser solo un peso.

Si llevas mucho tiempo con una culpa que no se va, no tienes que trabajarla sola. Ese es parte del trabajo que hacemos en el Programa VIDA: mirar qué necesidades quedaron sin atender en tu historia y entrenar una forma nueva de responder.

Mira el video completo

Círculo de escucha: La culpa

Este artículo sale de un encuentro grabado. En el video escuchas el tema con más ejemplos y las preguntas de quienes participaron.

Si esto te tocó, lo podemos platicar

Una hora, uno a uno, sin costo. Para conocernos y ver cuál es tu primer paso.