De romantizar a humanizar: deja de vivir para la versión bonita de tu vida
La maternidad, la pareja, el éxito: cuando idealizamos cómo deberían ser, nos perdemos el camino. Qué significa humanizar tu vida y por qué detrás de cada duelo hay una celebración.
Por Ada Martínez · 20 de octubre de 2026 · 5 min de lectura
En las redes nos muestran todo el tiempo cómo debería verse una vida plena. La maternidad es lo máximo, no te la puedes perder. Tu negocio es lo máximo. Tu pareja, tu cuerpo, tu éxito. Y a veces nos esforzamos tanto por alcanzar ese ideal que nos perdemos el camino.
Yo me sentía así en mi época: estudia, cásate, ten hijos, la casa, el carro. Ese es el caminito de la felicidad. ¿Y en qué momento consulto conmigo si eso es realmente para mí?
Qué es romantizar y qué es humanizar
Una participante del círculo lo resumió muy bien: romantizar es idealizar y esconder lo que hay detrás. Humanizar es mostrar la realidad de forma concreta y honesta.
Humanizar es decir: este camino tiene partes maravillosas, y también tuvo partes muy duras que me hicieron cuestionarme hasta el propósito. Es darle espacio a todo. Como en la historia del héroe, donde se cuentan sus noches oscuras y las victorias que encontró dentro de ellas.
Que no nos perdamos de nosotros por ver allá eso que tanto anhelamos, sino que nos disfrutemos mientras lo vamos logrando.
La señora Romantización también te quiere cuidar
En la comunicación no violenta nada es bueno ni malo. Así que no se trata de pelearse con la idealización. Te propongo algo distinto: imagina que la romantización es una señora que se sienta contigo. Probablemente te diría: "estoy aquí para protegerte". A veces cuida las expectativas de tu familia, de tu entorno, de la sociedad.
Y tú le podrías responder: "yo sé que estás cuidando todo esto, y me gustaría que me incluyeras. Que me ayudaras a vivir el día que estoy viviendo, y no siempre allá, en lo que algún día va a pasar".
Una participante dijo que iba a invitar a su señora Romantización a un picnic, para platicar de inspiración, pero también de aceptación y compromisos. Me encantó.
Un pie en el plan, otro en el presente
Leyendo sobre neurociencia encontré una idea que me ayudó: la dopamina nos ayuda a planear hacia el futuro, y la serotonina a disfrutar del presente. Una vida en equilibrio tiene de los dos.
Es como caminar: un pie en el plan que quieres cumplir, y el otro bien plantado en el aquí y ahora, porque es ese el que da el paso hacia el mañana.
Desde dónde haces lo que haces
A veces el impulso de alcanzar ese ideal viene de la exigencia, del control o del miedo a no ser suficiente. Rosenberg decía que si haces algo por obligación, culpa, vergüenza o prisa, no das vida ni te das vida a ti. Por eso cargaba una tarjetita que decía "tómate tu tiempo".
Cuando la acción nace de la conexión contigo, de incluirte y de considerarte, el mismo paso se vive distinto. Y te da permiso para algo enorme: cambiar de rumbo.
Detrás de cada duelo hay una celebración
Lo que más me ha maravillado de la comunicación no violenta es esto: detrás de cada duelo hay vida. Humanizar es darle valor a todo lo que transitas, también a lo difícil, porque eso habla de que estás haciendo tu camino.
Quizá también da miedo habitar nuestra humanidad, porque implica más riesgo, más vulnerabilidad, más incertidumbre. Así que te dejo una pregunta: ¿qué te hace falta nutrir para permitirte ser más humana, más humano? A lo mejor es inclusión, ser vista, comprensión, o simplemente presencia.
Y si quieres practicarlo con otras personas, sin la versión bonita, el círculo de escucha es un buen lugar para empezar.
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Círculo de escucha: Humanizar
Este artículo sale de un encuentro grabado. En el video escuchas el tema con más ejemplos y las preguntas de quienes participaron.

